Por: Allie Ann

Tomar café es un hábito muy común en numerosas partes del mundo. Aunque es una fuente de antioxidantes y otras propiedades, puede provocar gastritis o ansiedad al tomarlo, por lo que es posible que quieras reducir o limitar la dosis. Si decides hacerlo, experimentarás los siguientes cambios:

1/4 Dolor de cabeza:

Si eres de los que no despierta hasta después de una buena taza de café, dejarlo será un dolor de cabeza, literalmente. Cuando no lo tomas, privas al cuerpo de esa carga extra de adrenalina y dopamina que te ayudan a estar alerta. En lugar de esto, te llenarás de adenosina, una hormona que está relacionada con el cansancio y que produce un cambio químico en el cerebro que se manifiesta con dolor de cabeza.

2/4 Mareo y ansiedad

Dejar el café puede hacer que sientas ansiedad, mareo, irritabilidad e incluso cambios de humor. Esto sucede porque al interrumpir la costumbre de tomar café, experimentas el síndrome de abstinencia, afortunadamente este desaparecerá en algunos días.

3/4 Dormirás mejor

Una de las razones más comunes para tomar café es para despertar. Aunque es probable que te sientas cansado en un principio, al no consumir estimulantes como la cafeína, dormirás mejor. Eso sí, necesitarás de un par de días para adaptarte.

4/4 Cambios en el peso

Algunos hábitos vienen acompañados de otros. Puede que al tomar un café por la tarde se te antoje acompañarlo con un postre, si este es el caso, probablemente al dejarlo también elimines los pasteles y galletas con las que lo acompañabas. Además muchas bebidas incluyen leche, azúcar o crema, así que te estarás saltando una cantidad considerable de calorías.

Si quieres evitar estos síntomas, intenta reducir tu ingesta de cafeína poco a poco. Así, tu cuerpo se irá acostumbrando y será más fácil dejarlo.

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