Por: Allie Ann

En estos ultimos dias, la UNAM se ha visto envuelta en diversas situaciones que ponen en peligro su prestigio y credibilidad.

El pasado 12 de febrero, por medio de redes sociales, se dio a conocer el caso de una estudiante menor de edad del CCH Vallejo, quien sufrió agresiones sexuales por parte de un empleado de la cafetería Cibarium, ubicada al interior del edificio.

Con base en un comunicado oficial que emitió la institución, las autoridades correspondientes ya actuaban al respecto.

Sin embargo, los mexicanos se ofendieron cuando la juez dictaminó que no había pruebas suficientes para detener al victimario, de 21 años de edad, quien atendía en la cafetería.

Los alumnos denunciaron insensibilidad, negligencia y revictimización por parte de las autoridades de la UNAM ante en el caso de abuso sexual y exigieron la destitución de Eunice Velázquez, coordinadora jurídica del plantel, pues el agresor está libre mientras que la menor fue revictimizada y criminalizada.

Con base en el documento oficial, la violación fue alrededor de las cinco y media de la tarde, en los baños de la cafetería, misma que permanece cerrada desde que la estudiante alzó la voz y continuará de esa forma hasta “que terminen de realizarse las diligencias pertinentes y señaladas por las autoridades responsables de llevar este caso”, según indicó la institución en un comunicado de prensa.

Por otra parte, respecto a la denuncia, la madre de la menor condenó que cuando ella levantó la queja, las autoridades del colegio solo le preguntaron por el historial académico de su hija y por quiénes eran sus “amiguitos”.

Tras la agresión, la estudiante se dirigió al salón de clases en shock y lesiones en el cuello. Ahí informó que había sido atacada por un empleado y fue canalizada con el jurídico de la escuela, indicó Silvana Ornelas Tapia de la Asociación “Amor no es Violencia”, a quien acudieron varios alumnos en busca de ayuda y asesoría ante el caso.

“A partir de ese momento las autoridades se deslindaron como siempre y criminalizaron a la menor al cuestionar sus calificaciones. Le preguntaron a qué se dedicaba y prácticamente si ella, como siempre lo hemos visto, había provocado al sujeto”, dijo Ornelas Tapia.

Al momento en que trataron de llamar a la policía para reportar el delito, las autoridades jurídicas de la institución les argumentaron que debido a la autonomía de la universidad no podían ingresar policías para detener al agresor, identificado como David López Guzmán, y que no podían detenerlo hasta que saliera de su horario laboral, aseveraron compañeros de la víctima y la asociación que los apoya.

Debido a la mala coordinación de las autoridades del plantel y de las autoridades policiacas el agresor fue liberado porque se calificó de “no legal la detención”, detalló la defensora.

Después del ataque los alumnos realizaron una asamblea donde empezaron a denunciar presuntos acosos por parte de maestros y revelaron que el atacante de la menor había acosado anteriormente a otras estudiantes y que tenía una denuncia por tentativa de violación a una ex pareja; al parecer tendría parentesco con uno de los propietarios de la concesionaria de las cafeterías “Cibarium”, en varios planteles y ahora está escondido.

“Estamos hablando de una universidad de las mas importante del país. ¿Cómo pueden tener a trabajadores así en el plantel?”, cuestionó la defensora, quien agregó que los estudiantes que se manifestaron analizan si realizarán un paro hasta que el pliego petitorio, que entregaron a las autoridades, en el que solicitan más protección, sensibilización, entre otros aspectos, sea atendido

Como una manera de meter presión mediática, los compañeros de la víctima, organizaron un paro en el plantel, ubicado sobre la Avenida Cien Metros, para exigir que se haga justicia. Otra de las exigencias por parte del alumnado fue que colocaran cámaras de seguridad en todo el plantel.

“Ayer tomamos la Avenida 100 metros, queremos que no siga pasando esto, no es la primera vez, ha pasado en otros planteles y lo único que hacen las autoridades es ocultarlo, encubrirlo y revictimizaarnos: nos dicen que nosotras lo provocamos, que por qué vamos vestidas así y… pues simplemente no puede seguir esto”, destacó una compañera de la joven.

Por su parte, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) ya tiene una carpeta con la investigación de los hechos, desde el pasado 16 de febrero y el caso será investigado por expertos en delitos sexuales.

Pocos días después, se dio a conocer la balacera en Ciudad Universitaria, vía redes sociales, por lo que el alumnado sí quiere presencia de policías en los planteles.

Al respecto, el Comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales, indicó en una rueda de prensa que la “Máxima Casa de Estudios” no ha solicitado el apoyo con elementos de seguridad en las instalaciones de las escuelas.

Pidió que antes de hacer acusaciones o alarmarse, dejen que las autoridades correspondientes hagan su trabajo para que estén claros los casos.

Los casos de abuso sexual al interior de planteles educativos ocurren todos los días. El año pasado, por ejemplo, este diario reportó que estudiantes protestaron contra un profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), identificado como Seymour, quien fue señalado de agredir y acosar sexualmente a sus alumnas.

En días pasados, el Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información Pública (Inai) informó que la UNAM está obligada a entregar versiones públicas sobre seis casos de agresiones sexuales ocurridos en 2016 y 2017.

Sobre los rumores de los vínculos del Cártel de Tláhuac con algunos alumnos de la UNAM, la escuela negó que haya relación y que se tratara de ajuste de cuentas por parte de los sicarios.

A casi un mes de los hechos, la única solución que le ofrecieron a la joven, fue cambiarla de plantel.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.