Por: Allie Ann

El mensaje –dentro de una botella– más antiguo de la historia hasta ahora se encontró al oeste de una playa en Australia, casi 132 años después de ser botada en el Océano Índico, a 950 km de la costa.

Con fecha del 12 de junio de 1886, el mensaje fue arrojado de un barco de vela alemana llamado Paula como parte de un experimento oceanográfico alemán.

¿Por qué se arrojaban botellas al mar?

Desde 1864 hasta 1933, miles de botellas se soltaron en el mar, cada una incluían las coordenadas y el nombre del barco, así como la ruta y fecha desde donde fueron liberadas. Este tipo de experimentos se realizaban para entender las corrientes oceánicas y encontrar rutas de navegación más directas y rápidas.

Antes de ser descubierta, la botella estaba enterrada en la arena, lo cual —según los investigadores— facilitó su preservación.

Tonya Illman es el nombre de la mujer que la encontró.  Dice que estaba caminando por la playa y un contenedor cuadrado llamó su atención. Al abrirla y desenrollar el papel que estaba adentro, alcanzó a percibir un pergamino con caligrafía muy débil.

Tym, el esposo de Tonya, se dio cuenta que el mensaje dentro del antiguo contenedor de ginebra era parte de un proyecto del Observatorio Naval Alemán, así que lo llevaron al Museo de Australia Occidental.

De los miles de mensajes enviados en botellas durante los 69 años de investigación, solo se han recuperado 662. De hecho, no se había encontrado un mensaje de este tipo desde 1934.

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