Además de haberse metido con instituciones intocables como la Virgen de Guadalupe y el Ejército, Eduardo del Río, “Rius”, fue un intelectual que necesitábamos, aseveró Rafael Barajas “El Fisgón”.

Durante la charla que ofreció la noche de este miércoles en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM) en la Ciudad de México, el monero elogió la figura de ese personaje, que aún sabiendo que tenía cáncer terminal y a pesar de sus dolores, leyó hasta el último de sus días.

El Fisgón se refirió a Rius “como un hombre que elevó el nivel educativo de la población” y señaló que el legado del autor de “Los Supermachos” radica en que el país es otro después de su muerte.

“Es un legado profundo y complejo, en primer lugar es un país más ilustrado porque, a diferencia de los intelectuales de moda del siglo XX, puso su trabajo e inteligencia al servicio del público. Además “hizo un gran trabajo de divulgación, tratando de entender que es lo que quería resolver la gente, porque él se asumía como mexicano más y tenía dudas de todos los mexicanos”, subrayó el monero, quien estuvo acompañado de Rafael Pineda “Rapé” y la hija del caricaturista recordado Citlali del Rio.

El Fisgón confesó haberse educado con Rius, y agregó que fue el monero quien abrió brecha en el terreno de la caricatura, ‘pues todos los que trabajamos hoy en la prensa somos discípulos, porque lo comenzamos a leer o lo seguimos’.

“Rius cambió este país y nos cambió para bien, nos hizo más libres, abrió los márgenes de lo que se pudo decir en este país.

Educó a mucha gente y es un legado enorme”, indicó. Para Rafael Pineda “Rapé”, Eduardo del Rio era además de un genio y un tipazo, alguien a quien dijo haberle aprendido el arte de la caricatura.

“Era un talentoso, inteligente, con una calidad humana que sorprendió, yo fui salvado en esta vida gracias a los chamucos y uno de los grandes ejemplos de mi vida ha sido Rius en muchos sentidos.

 “Cada uno de los chamucos ha sido para mí, un hermano o un papá, cada uno con una aportación diferente y Rius era como el abuelo y Helio Flores como el tío mayor y así sucesivamente”, recordó.

Externó que conocer a Rius era como conocer a un cuate con una sencillez e inteligencia y cuya combinación “me abrumaba hablar con él”.

Comentó que “el acto de humildad que pude haber aprendido de Rius fue durante una reunión de trabajo de una revista, hace más de diez años. “En casa de Toño Helguera se dieron todos cuenta de que había error de una palabra que no se entendía bien, no estaba bien redactada en un globo en una página de Rius, él la leyó, se dio cuenta que era verdad. Tomó una hoja de papel de Helguera y volvió a hacer toda la página desde cero. No fue de correctores o tijeras, fue un madrazo de profesionalismo”, recordó Rapé.

El caricaturista recordó al historietista, como ‘un chismoso profesional, el más indiscreto del mundo, un tipo que no tenía pelos en la lengua y preguntaba las cosas más indiscretas del mundo, delante de mi pareja, de lo que fuera’. “Rius se salía con la suya.

Me marcó de por vida y dejó en claro que hay que divertirse jugando, aprendiendo. Fue fantástico conocer a su familia, a gente tan maravillosa como él. También dejó en claro que sí se puede ser un caricaturista responsable”, dijo.

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