Por: Allie Ann

¿Tus manos y pies están constantemente fríos? Sí es así, probablemente te han dicho que es por mala circulación, pero ¿qué hay de cierto en esto?

En realidad, no dista de la realidad. Tu piel se mantiene a una temperatura confortable por medio de los vasos sanguíneos, que distribuyen sangre rica en oxígeno a lo largo te todo tu cuerpo.

Cuando el mercurio disminuye, los receptores sensoriales de tu piel alertan a tu cerebro para que encoja los vasos sanguíneos. Esto disminuye la cantidad de sangre en tu piel para conservar su nivel de temperatura en la parte central de tu cuerpo, que es donde están todos los órganos.
Para algunas personas, la vasoconstricción – nombre que recibe éste proceso – puede ser detonado por el más mínimo cambio de la temperatura exterior. Y un estudio reveló que dicha reacción es más común en la mujeres, en parte debido a los cambiantes niveles de estrógeno – una hormona que juega un gran rol en regular la temperatura.
Una sensibilidad más severa al frío se conoce como la enfermedad de Raynaud, en la cual las extremidades – generalmente sólo los dedos de pies y manos pero a veces también la nariz y la orejas – pueden dormirse y tornarse blancas o azules. Dependiendo la gravedad de los síntomas, el tratamiento puede variar desde usar unos guantes y calcetines extras a tomar medicamentos controlados para ampliar los vasos sanguíneos.

Por último, pero no menos importante, las manos frías pueden ser un síntoma de otra condición, como hipertiroidismo, lupus o diabetes, así como de deficiencias de vitamina B12 o hierro.

Tu doctor puede realizarte pruebas y prescribirte los supleméntenos, medicamentos o cambios en la dieta necesarios. Pero si las manos frías son tú único síntoma intenta calentarlas manteniéndote hidratado y aumentando tus niveles de actividad física.

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