Por: Roberto de la Madrid

Algo pasó. En las últimas semanas, toda la amenaza hasta de ataque nuclear, todo ese desprecio y resentimiento, se comenzó a desvanecer desde Corea del Norte y también en Corea del Sur.

El tono de la comunicación fue tan buena que acabó en lo que usted sabe, la participación de los norcoreanos en los Juegos Olímpicos de invierno, bajo una bandera coreana unificada con la del sur. Pero el ánimo de amistad creció mucho más, a llegar al punto que hace unos días, el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, dijo que “Corea del Sur es impresionante por su amabilidad”.

Así me quedé —me imagino que igual que muchos— boquiabierto, por lo maravilloso que sería para la paz, y también por lo impensable de la declaración; ¿el controvertido líder diciendo esto..?, y me pregunto: ¿o quizá siempre lo ha querido decir, y no había sido el momento?, ¿o quizá jamás lo ha querido decir, y este tuvo que ser el momento?.

Y es que mire, si desde hace casi 70 años están en guerra —en estricto sentido legal y político— cómo es posible que se alaben, algo debe estar pasando. Y más aun, y aquí viene lo complicado, cómo se atrevió Corea del Sur a tener esa amabilidad con el Norte, cuando tiene la presión de Estados Unidos que lo único que ha querido son sanciones asfixiantes hasta ver rendido al gobierno norcoreano.

¿Es esta una especie de rendición?, ¿las sanciones de la ONU promovidas por EEUU están asfixiando a Corea del Norte y su líder, para no rendirse, mejor hace amistad con Corea del Sur?, ¿o es una obra maestra de la diplomacia de las dos coreas?, ¿vieron que el futuro acabaría en un holocausto nuclear y dieron marcha atrás justo a un paso de que se apretara el botón, aunque se le hiciera enfadar a EEUU —del lado de Corea del Sur—, y aunque se contradijeran los principios comunistas —del lado de Corea del Norte?.

Mientras son peras o son manzanas, Mike Pence, el vicepresidente estadounidense, enviado por Trump a la Olimpiada para aguar la fiesta, sigue insistiendo que Corea del Norte está engañando al mundo, y que usó los Juegos Olímpicos como máscara de amabilidad. La pregunta entonces es: ¿por qué EEUU no ve bien el abrazo de amistad que hoy se dan las dos Coreas?. Simple, a EEUU le urge causarle problemas a China porque cada día es más fuerte. La tiene y quiere seguirla rodeando militarmente, por aquello de los misiles THAAD en Corea del Sur y el armamento en Japón y Taiwán. China perdería mucho poder y sobre todo la posición geográfica-militar si pierde la influencia en su protegida Corea del Norte; tal como EEUU no puede perder su influencia sobre Corea del Sur. Recordemos que en 1991, ya iba a ver negociaciones directas entre las dos Coreas, y EEUU no las dejó, Bill Clinton convenció al padre del líder norcoreano de hoy, para el desmantelamiento nuclear y luego Bush clavó la estaca al poner a Corea del Norte en el “eje del mal”.

Recuadro:

Hechos para entender la preocupación que se vive en Washington:

China es una amenaza muy superior a Corea del Norte, declara Dan Coats, director de Inteligencia Nacional de EEUU, hace una semana, incluso habló de un ataque cibernético. China podría usar las ideas de hace 2500 años del filosofo chino Sun Tzu sobre el arte de la guerra “que domina al enemigo sin luchar”, publica The National Interest. Y el comandante de Estados Unidos en el Pacífico, el almirante Harry Harris, alerta de algo más preocupante en el desarrollo de nuevos misiles y aeronaves de quinta generación: “La impresionante acumulación militar de China pronto podría desafiar a EEUU en casi todos los terrenos.” China quiere expulsar a Washington de la región Asia-Pacífico.

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