Por: Roberto de la Madrid

Me encontré con una investigación que tiene con la boca abierta a los estudiosos, y de la que se habla en medios más abiertos, quizá como el New York Times o Bloomberg, pero que lamentablemente se habla poco en medios más alineados, como los mexicanos. Por eso aquí, libremente se la platico. Se trata del libro “Rise and kill first…” del periodista Ronen Bergman, donde se acusa gravísimamente a Israel de planear científica y secretamente, asesinatos durante 70 años. Bergman describe prácticamente a Israel como una maquinaria de asesinatos selectivos, que por décadas ha estudiado al ser humano, las mejores armas para asesinar y los mejores mecanismos para que nadie pueda prevenir ni detectar sus homicidios.

Pasta de dientes con un veneno especial que trabaja durante un mes, o un celular que vuela en mil pedazos o una bomba dentro del neumático de refacción que viene en la cajuela, son algunos de los métodos que ha usado la inteligencia israelí para eliminar a la persona que deseen, que les incomode o que les caiga mal, afirma Bergman, en el documento periodístico que denuncia más de 2700 operaciones de asesinato, y que señala que se trata de una ideología macabra, donde en lugar de guerras o invasiones militares, asesinan a personas claves para cambiar por completo inclusive la historia de un país. Le seguí la pista a este investigador y en el New York Times publica cómo el presidente palestino Yasser Arafat, se logró salvar varias veces del plan asesino de Israel, hasta que murió de forma sospechosa. Bergman sugiere que el polonio (elemento radioactivo) encontrado en Arafat, cuadra con los mecanismos israelíes. Argumenta que Israel usó el asesinato en lugar de la guerra, matando por ejemplo a media docena de científicos nucleares iraníes, en vez de bombardear militarmente los centros nucleares persas, publica Bloomberg. Para realizar la investigación, el autor convenció a muchos agentes del Mossad (Agencia de Inteligencia de Israel) para que contaran sus historias, hizo 1000 entrevistas y accedió a miles de documentos que ilustran el gran adelanto sobre otros países, que Israel tiene en el arte de matar: “Los sistemas de comando y control, las salas de guerra, los métodos de recopilación de información y la tecnología de los aviones sin piloto, o drones, que ahora sirven a los estadounidenses y sus aliados, se desarrollaron en gran parte en Israel”, escribe Bergman.

A parte de esto, otra de las cosas sorprendentes es el común denominador que está detrás de los asesinos. Bergman señala que un gran porcentaje de los entrevistados, agentes y testigos, encontró que la idea que se utiliza para justificar todas estas oscuras acciones proviene precisamente de la sagrada escritura del Judaísmo, el Talmud. Se trata de la creencia que indica que si alguien viene a matarte, levántate y mátalo primero, por eso es que se llama así el libro de Bergman, “Rise and kill first, the Secret History of Israel´s targeted assesinations” que en español se lee “Levántate y mata primero, la historia secreta de los asesinatos selectivos de Israel”.

Recuadro:

Entonces hay que preguntarse: ¿Por qué no se castiga esto? ¿Hasta dónde debe llegar la Agencia de Inteligencia de un país con el pretexto de la seguridad nacional? ¿Cuál es la línea que no debe traspasar la Inteligencia? ¿O no debe haber línea y todo se vale para proteger los intereses? ¿Esto no es en realidad una versión moderna de la edad de las cavernas, donde gana el más fuerte, el más oportunista y el más desleal, donde no importan los valores, ni las leyes?

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