Por: Roberto de la Madrid

La sombra de la muerte vuela sobre los derechos humanos del mundo, así como lo oye, y ahora le explico por qué; y lo que podría ser el cementerio más real, es la Organización de las Naciones Unidas. Cómo estarán las cosas en el planeta y dentro de Naciones Unidas, que el Alto Comisionado de la propia ONU para los Derechos Humanos, ha anunciado que mejor renuncia a su cargo.

Se trata del jordano Zeid Raad al-Husein, uno de los diplomáticos más prolijos y guerreros que han dado su vida para defender los DDHH de la forma más dura y eficaz, sin necesidad de fama. Ha anunciado que ya no buscará reelegirse y que es mejor dimitir porque no lo dejan hacer su trabajo, ni dentro por la presión de favores, ni fuera, por el muro de obstáculos. Lo que ve es la miseria humana de los poderosos: pisotear simplemente los derechos humanos.

En sus palabras dice que los países del mundo, sobre todo los grandes firmantes que inventaron la ONU se están retirando de su compromiso con el respeto a la humanidad, lo que hace que su trabajo sea obstaculizado o tirado a la basura, publica la revista estadounidense Foreign Policy, y los periódicos New York Times y The Independent, que revelan que incluso Zeid ha sido presionado por su jefe, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, para que deje de molestar al presidente de EEUU, Donald Trump, a quien consideró peligroso para la humanidad, al afirmar que ha provocado un aumento del racismo, xenofobia, discriminación, antisemitismo y violencia contra las minorías étnicas y religiosas.

La presión de Guterres se debió a que le tiene miedo de que Trump dejara de apoyar financieramente a la ONU, es decir, que les quitara el dinero. Zeid Raad al-Husein también ha arremetido contra las otras superpotencias, además de EEUU, acusa a China y Rusia de obstaculizar la supervisión del cumplimiento de los derechos humanos.

Por si fuera poco, desde hace años ha denunciado que prácticamente todos los países se niegan a ser auditados ante acusaciones graves de violación de derechos de sus pueblos. Según el New York Times, los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EEUU, China, Rusia, Francia y Reino Unido) podrían haber impedido que Zeid se reeligiera. Podría haber sido un grave problema ya que es una bomba antidictaduras, antitotalitarismos, antiimperialismo, antiterrorismo, anticorrupción, lo que no conviene a muchos de los gobiernos de hoy.

Recuadro:

La decisión de Zeid de no reelegirse suena una de las alarmas más graves: la muerte de los derechos humanos. ¿Qué ha hecho el mundo para merecer esto? ¿Qué tan culpable es el mundo para llegar a estos niveles de apatía y desgracia? ¿Y qué tan sádicos son los poderosos para tener sometido, castigado y amenazado el trabajo de los DDHH mundiales? Y más allá de estas preguntas, también podríamos plantearnos que la ONU nunca sirvió de verdad a su propia esencia. Primero, porque es un foro internacional de los gobiernos del Mundo, y no de los pueblos del mundo, imagínese a los gobiernos corruptos todos ahí reunidos; es como un club de amigos. Luego, en nombre del ser humano, ha servido muchas veces para declarar invasiones militares y bombardeos, o para hacerse de la vista gorda cuando EEUU o Arabia Saudí, por sus pistolas, deciden atacar a un país, sin aprobación alguna de la misma ONU. Para acabarla de amolar, el anterior Secretario General, Ban Ki-moon, en 2016 tuvo que sollozar frente al mundo y confesar que Arabia Saudí fue sacada de la lista negra de los países acusados de asesinar niños, debido a que amenazó a la ONU con quitarle cientos de millones de dólares. Este año se cumplen 70, de la Declaración Universal de los DDHH, proclamada por la ONU, una hermosa síntesis de la vida que quizá siempre haya sido un disfraz del plan de los poderosos. Dice el Premio Nobel de Literatura, José Saramago, que nos están preparando para “un mundo para los ricos… los pobres están ahí, (mil quinientos millones) y son para desechar… [y los ricos dicen] qué más da que se maten entre ellos”.

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