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Más de 100,000 niños, no acompañados, fueron identificados en la frontera de Estados Unidos y México entre el 2015 y el 2016. Mientras que alrededor de 800 mil jóvenes, mejor conocidos como dreamers, en septiembre pasado padecieron la terminación del estatus migratorio especial con el que contaban en la Unión Americana.

Vemos con tristeza la migración de nuestro futuro al norte, niños y jóvenes que buscan una calidad de vida que no tienen en sus lugares de origen.

En Estados Unidos hay alrededor de 35 millones de personas de origen mexicano de los cuales, uno de cada tres es joven y que se calcula que el 70% de los migrantes que retornan se encuentran en una etapa productiva y la mayoría son jóvenes.

Ante este escenario es urgente reactivar el mercado interno mexicano, trabajar en la creación de un “sueño mexicano”, donde los jóvenes que regresan y los que están aquí encuentren oportunidades de desarrollo y superación en todas las esferas.

Para ello también es necesario impulsar acciones decididas, más allá de los discursos, para tener una educación de calidad, así como una capacitación. ¿dónde quedó aquella estrategia de la educación para la vida y el trabajo?

En este momento se calcula que existen alrededor de 750 mil dreamers mexicanos en Estados Unidos, siendo el 70% del total de jóvenes los que cuentan con DACA, pero hay una población existente con el riesgo de ser deportada.

Hay que convertir este momento en una oportunidad de desarrollo para la economía interna, un extra al bono poblacional. Jóvenes que pueden llevar al país a otros niveles de desarrollo.

Las instituciones deben ocuparse del desarrollo e integridad de los jóvenes, trabajar en conjunto a nivel nacional con las y los migrantes en retorno que tienen mucho que aportar al país.

Mientras que en el caso de los niños la UNICEF pide a los dirigentes mundiales que los acuerdos sobre migración y refugiados incluyan compromisos para protegerlos, en vísperas de la reunión internacional sobre migración en Puerto Vallarta, México, que tendrá lugar del 4 al 6 de diciembre.

Textualmente hay que decirlo: Los principales compromisos de las políticas migratorias mundiales deben ser los derechos, la protección y el bienestar de los niños y jóvenes desarraigados que, dejan sus lugares de origen en busca de refugio, pero los gobiernos locales deben impulsar, en paralelo políticas que se reflejen en acciones que ofrezcan a las nuevas generaciones las condiciones de desarrollo y bienestar, para dejar de tener un futuro migrante.

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