Escrito por: Roberto de la Madrid

Hoy les voy hablar de dos cosas muy importantes. Uno, el extraño movimiento que hizo el Papa Francisco en Myanmar (antigua Birmania), hace unos días. Sus asesores le dijeron que en ese viaje jamás dijera la palabra “Rohingya”, nombre de la minoría étnica más castigada del planeta.

Me dio mucha tristeza que el Santo Padre haya sucumbido ante la Política y no haya conservado la valentía que da la fe en la justicia. ¿Qué acaso no eran las enseñanzas de Jesús y de todos los profetas? Como político lo puedo entender, pero Francisco es el líder espiritual de una de las religiones que mueven al mundo.

No podemos ser cobardes jamás ante la desgracia ni ante la tiranía. Lo peor, es que a eso fue, a pedir que dejen de asesinar a los Rohingya, a quien cambió por “grupo étnico”, porque no se fueran a molestar las autoridades. Que conste que lo advierto, algo pasa en el Vaticano. Dos, el Papa argentino, justo pisa Myanmar cuando sucede una de las tragedias humanitarias más grandes de la historia.

La ONU acusa al Ejército de ese país de Limpieza Étnica, al asesinar, violar sexualmente, torturar, quemar sus casas, golpear y herir todos los días, a miles de rohingyas. Los militares birmanos, extremistas budistas, odian a esta etnia musulmana, no los consideran ciudadanos, les dicen bengalíes y los quieren borrar del mapa o echarlos al vecino país, Bangladesh, esto desde hace décadas.

En agosto, los rohingyas extremistas atacaron al Ejército birmano, lo que sirvió de pretexto para intensificar la masacre. En tan solo 3 meses, más de 600 mil huyeron a Bangladesh, muriendo muchos por minas antipersonales o ahogados en el mar. ¿Es esto solo una persecución religiosa? ¿Es que a los budistas no les gustan las prácticas musulmanas? No solo es eso, porque el ejército birmano siempre ha reprimido incluso a los propios budistas, que es la religión de todo Myanmar. Más bien, es el intento de la clase militar por no perder el poder, heredado de antaño y que no ha dejado a la democracia florecer. Lo interesante aquí es preguntar qué sombra apoya a los militares.

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Recuadro

Déjeme analizar el hecho desde la visión global y no nacional, para entender por qué el poder militar en Myanmar ha doblegado incluso a la Premio Nobel de la Paz de ese país, , que cobardemente ha ignorado a los Rohingya de su país; y también por qué muy pocos medios, como mi programa, hemos denunciado esto por años ante un gran silencio internacional, y que es hasta ahora que todos comienzan a hablar del problema (increíblemente hasta el Secretario de Estado de EEUU, Tillerson). La impunidad y el poder en esta historia son muy oscuros y grandes. Imagínese usted, en Myanmar, el Papa visitó al Jefe del Ejército, Min Aung Hlaing, para señalarle su responsabilidad en la brutal represión. Molesto el militar, dijo, mentira “no hay discriminación religiosa, hay libertad”, y la masacre continúa contra más de un millón de personas.

Vayamos a los datos para después acabar con la reflexión:

  • La etnia Rohingya vive en el Estado de Rajine, donde se calculan mil 500 millones de dólares de ganancias por exportación de Gas Natural.
  • A China le interesa esa salida al mar, más con la nueva ruta de la seda que quiere establecer.
  • La etnia fue arrancada de su ciudadanía en 1982, por la Constitución de la República Socialista de Burma (Myanmar), con corte comunista.
  • Rusia y China han sido los grandes proveedores de armas de los militares birmanos.

Y terminemos ahora con la reflexión. Lo hemos visto en Siria, lo hemos visto en Irak, lo hemos visto en Afganistán y en muchos países más: siempre, donde hay un lugar estratégico en el mundo, hay problemas, hay desestabilización para hacer caos, para después controlar desde el exterior los negocios. ¿Quién quiere ese caos en Myanmar? ¿intereses chinos, rusos, estadounidenses? El Golfo de Bengala es muy importante para China, y para muchos otros. Por Myanmar se exportan millones de dólares en madera, electricidad, petróleo, gas y sobre todo… uranio.

Proyección del tiempo: el Papa anda coqueteando con China en lo que será su misión más difícil debido a Mao. 

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