Por: Allie Ann

“Con el corazón encogido anunciamos solemnemente que la panda estrella Basi, ángel de amistad en China y en el extranjero, murió el 13 de septiembre de 2017 a las 8.50 horas  a la edad de 37 años”.

Así anunciaba el Centro de investigación y de intercambios de pandas gigantes del Estrecho de Fuzhou el fallecimiento del panda gigante en cautiverio más anciano del mundo, reconocimiento otorgado por el Libro Guinness de los Récords el pasado agosto.

Basi tenía 37 años, el equivalente a más de un siglo en edad humana y había alcanzado una esperanza de vida muy superior a otros de su especie, situada en 20 años. La hembra, toda una estrella en el país, nació en estado salvaje y fue rescatada con 4 años después de haber caído en un río helado de la provincia de Sichuan, en el suroeste de China.

Basi fue traslada al zoológico de Fuzhou, en el sureste de China, donde vivió prácticamente toda su vida. La osa murió por diversas enfermedades que padecía desde el año pasado, como cirrosis y problemas renales.

“El cuerpo se expondrá en el Museo de Basi, que está siendo construido para que la gente la recuerde siempre y comparta el espíritu del desarrollo en armonía entre los seres humanos y la naturaleza”, afirmó el director del centro de Investigación e Intercambio de Pandas del Estrecho de Fuzhou, Chen Yucun.

Actualmente, unos 2.000 pandas gigantes viven en libertad en China y unos 400 se encuentran en cautividad alrededor del mundo. Desde hace años, las autoridades chinas están trabajando para preservar la especie y su entorno amenazado. En 2016, se produjo un gran avance: la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) retiró al panda de su lista de especies en peligro de extinción.

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