Por: Allie Ann

El desierto de Atacama, situado en el norte de Chile, se extiende a lo largo de 2,000 km y es el más árido y seco del planeta. Además del intenso calor, el agua es tan escasa que en algunas zonas se han llegado a registrar periodos de hasta 400 años sin lluvias. A pesar de estas inhóspitas condiciones, la vida es capaz de abrirse camino; en ocasiones, de manera sorprendente.

Los chilenos llaman desierto florido a un fenómeno que se produce en años en que tiene lugar un inusual aumento de las precipitaciones. El resultado son kilómetros de paisaje árido y desolado transformados en un paraíso multicolor. Numerosas especies vegetales, muchas de ellas endémicas de Chile, afloran tras haber sobrevivido años en estado de latencia.

El fenómeno se extiende desde el sur de la Cuesta Pajonales hasta el límite sur de la Región de Antofagasta, especialmente en el área de la Región de Atacama, aproximadamente a unos 740 km de Santiago. Asociada a esta rica presencia vegetal, se desarrolla una variada gama de mamíferos, aves, reptiles e insectos.

La explosión de vida tiene lugar entre finales de julio y principios de agosto y puede continuar hasta noviembre.

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