Por: Allie Ann

Bueno, he aquí algunas malas noticias: oler el alimento antes de comerlo podría causar un aumento de peso. El sentido del olfato está ligado a tu decisión de almacenar grasa en lugar de quemarla.

El estudio se llevó a cabo sólo en ratones, pero la correlación sigue siendo bastante notable.

En resumen, tres grupos de ratones – un conjunto regular, un conjunto cuyo sentido del olfato fue brevemente inhabilitado, y un tercer grupo que tenían “súper olfato” – fueron alimentados con lo que los autores llaman una dieta de alto contenido de grasa. Los ratones con sistemas olfativos desordenados apenas ganaron peso en comparación con los otros grupos.

Los ratones normales literalmente duplicaron su tamaño a medida que avanzaban en este plan de comidas estilo fast food, mientras que los ratones que no podían oler sólo ganaron un 10% más de peso.

Además, los ratones gordos volvían a perder peso una vez que su sentido de olfato se extinguió, ellos no cambiaron su dieta, y el peso perdido era prácticamente todo de grasa.

Científicos encontraron todo muy emocionante, y explican que ese truco podría incluso teóricamente trabajar en los seres humanos.

La gente podría tener su sentido del olor pausado temporalmente, engañando al cerebro con calorías en vez de almacenarlas en el cuerpo. Sin embargo, señalan que podrían existir riesgos: la gente que no tiene olfato tiende a deprimirse, ya que ellos pierden el placer por comer.

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