Por: Allie Ann

La idea de que los perros se parezcan a sus dueños realmente tiene un mérito: una investigación ha demostrado que las personas tienden a elegir cachorros que comparten sus características físicas, de maneras tanto obvias como sutiles.

Por ejemplo, personas con sobrepeso son más propensas a tener perros más gordos, pero incluso algo tan pequeño como la forma de los ojos puede ser un factor. En otras palabras, estamos atraídos por las mascotas que nos recuerdan a nosotros mismos.

Y la apariencia no es lo único que compartimos con nuestros amigos caninos. Científicos de comportamiento animal saben desde hace mucho tiempo que los perros son receptores directos de nuestros actos,  pueden sentir cuando las cosas en tu casa son tensas, o cuando los seres humanos son infelices. ¿Por qué pasa esto?

Esta sensibilidad significa que los perros a menudo asumen elementos de nuestras personalidades, también.

Los resultados del estudio mostraron que  cuanto más ansioso y neurótico es el propietario, más probable es que el perro comparta esos mismos rasgos. Por otro lado, los perros tranquilos eran más propensos a pertenecer a los propietarios más relajados.

Los dueños y los perros se influencian el uno al otro con el estrés que afronta.

Somos más propensos a transmitir nuestros propios rasgos a nuestros perros que a adoptar los suyos.

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