Escrito por: Pablo Trejo Pérez

La semana pasada estuvo en México Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía en 2001 por sus análisis de mercados. Stiglitz estuvo participando en el Congreso de la Asociación Económica Internacional 2017 (IEA, por sus siglas en inglés). En estos días, dio su opinión sobre la economía mexicana.

  1. La economía mundial ha cambiado. Stiglitz se pregunta si el gobierno mexicano ha notado que la economía mundial ha cambiado. “La única certeza que tenemos es que todo será incierto”, dijo. Según él, hay dos fenómenos de por qué esto es así:

Las reglas de la gobernanza corporativa y el poder monopólico de las corporaciones en el sector financiero, hacen que los retornos de sus inversiones sean cada vez menores, por lo que la riqueza se está estancando en manos de muy pocos, y el mundo es cada vez más desigual.

El incremento de la desigualdad en forma desmedida incita a replantear las reglas de la economía de mercado. Hay mayor crecimiento económico y poco desarrollo -en términos de calidad de vida-.

2. Debe demostrar solidaridad y tomar en serio las amenazas. México no debe tomar a la ligera las declaraciones del presidente de los Estados Unidos. Es una administración hostil ante el mundo, que quiere ver a México dividido, fracturado y enfadado, pues es un escenario que le es propicio para sus planes. Se debe entender muy bien el porqué de este discurso:

Los trabajadores blancos de mediano ingreso -la base de votante de Trump- no pueden obtener trabajos, sus salarios actuales están a niveles de hace 60 años, y han visto reducida su esperanza de vida.

La globalización juega un papel importante, pues los trabajos están siendo desplazados por la tecnología y no precisamente reemplazados por el trabajo de los inmigrantes. Premisa que deriva en la promesa proteccionista y anti-inmigrante de Trump.

Para Stiglitz, México no debe sentir paranoia, sino actuar. La respuesta es hacer lo opuesto, “México debe demostrar su solidaridad”. Un buen ejemplo para ello es defender los derechos laborales de sus ciudadanos, algo que justo ahora las autoridades de EEUU piden revisar para renegociar el TLCAN.

3. Debe cambiar su dependencia hacia los Estados Unidos. Las exportaciones mexicanas representan más del 80% con el vecino del norte, lo cual pone a México en una situación altamente vulnerable a las amenazas de Estados Unidos. Stiglitz parte del principio que ninguna economía hoy en día puede ser autosuficiente. La lógica comercial de los países que apoyan el modelo globalizador es que tienen éxito porque el resultado del juego implica tener muchos ganadores y pocos perdedores.  Sin embargo, México debe entender lo siguiente:

Necesita su propia política económica, aparte de la de Estados Unidos. México no tiene medicina contra la neumonía que adquiere si a Estados unidos le da catarro. La visión de Trump ante la guerra comercial es un juego suma-cero (todo o nada), lo que puede tener graves consecuencias.

Debe diversificar su economía principalmente en los sectores de servicios, educación, seguridad y tecnología; y llevar a cabo más y nuevos proyectos de infraestructura para poder competir en el panorama global.

Necesita asegurar el ambiente propicio para incentivar más inversión. La justicia y el estado de derecho siguen siendo un impedimento para el desarrollo en México, y el gobierno debe dar soluciones viables a la seguridad nacional.

Bajo esta lógica hay que hacerse una pregunta: ¿son o pueden ser los Estados Unidos un riesgo para nuestro país?

4. Debe entender que la filosofía económica ha cambiado. No solamente es el debate entre lo público y lo privado, la sociedad civil debe jugar un rol cada vez más importante. Mediante un sistema educativo fortalecido, debe dirigirse hacia la creación de una sociedad del aprendizaje, en el que la misma comunidad es quien se adapta, aprende, se transforma, innova y se ajusta a la dinámica de la economía cambiante para crear nuevas ventajas competitivas. México debe convertirse en una sociedad moderna y empezar a actuar y dar respuestas a sus problemáticas desde la inversión social.

5. El empresariado debe tomar un rol más relevante y alzar la voz. En democracia, la discusión y el diálogo son herramientas necesarias para solucionar problemas y para llegar a acuerdos. Las posturas de los diversos actores deben hacerse escuchar y contrarrestar el discurso del miedo. Hay muchos intereses laborales y comerciales de por medio y en riesgo que deben ser defendidos.

6. No debe tenerle miedo al populismo. una democracia debe responder y satisfacer las necesidades de la mayoría de los ciudadanos y si no lo está haciendo, podrán llamar populismo a hacer una crítica a la liberalización de los mercados de capital o la globalización, pero eso en realidad es política democrática. “A veces puedes decir que es populista alguien que critique la globalización. Mi punto de vista es que si hay algo que no está funcionando para la mayoría de las personas, es responsable decirlo, y eso no significa ser populista”. En ese sentido, Stiglitz nos dice que el populismo, siempre y cuando se oriente a corregir carencias sociales, no debe ser una corriente política temida o aborrecida. La discusión debería ser si estamos atendiendo las carencias que puede tener la población.

7. Se debe aprender a jugar el juego geopolítico. En este momento en el que el orden político y económico del mundo se están reordenando, México debe entender que tiene un peso específico importante desde su posición como economía emergente, debe saber reconocer y aprovechar las ventajas y oportunidades que se están haciendo presentes tras el cambio de las reglas del juego, y no solamente alarmarse de los riesgos latentes, sino empezar a prever los impactos.

Esto pasa por reconocer que existe un nuevo orden multipolar y usar la situación a su favor. “Lo importante ahora son los acuerdos multilaterales, no el bilateralismo”. México debe diversificarse y buscar nuevos socios en América Latina, Europa y Asia.

Bajo esta óptica, la renegociación del TLCAN es importante, pero hay que marcar los límites. En un acuerdo de libre comercio, los estándares de seguridad y comunidad incrementan; sin embargo, sí hay aspectos que necesitan ser revisados y renegociados, como la protección laboral y las inversiones.

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