Por: Allie Ann

Los hermanos Grimm han sido la fuente de inspiración para muchas películas infantiles. Cuentos como “Caperucita roja”, “La Cenicienta” y “Blancanieves” han sido transformados en beneficio de la psicología infantil.

Cuentos dramáticos para nuestra época que han encontrado un filtro para ser adaptados, pero los siguientes cuentos de los hermanos Grimm tienen una trama tan enferma que seguramente ni Disney, Dreamworks o Universal se atreverán a hacer en muchos años.

  • Barba azul

La versión original es de 1697 y fue creada por Charles Perrault. Barba azul, se ha casado con distintas mujeres que siempre desaparecen misteriosamente. La nueva esposa de Barba azul encuentra los cadáveres de las antiguas esposas de su marido, en una habitación a la que tenía prohibido entrar. Finalmente, antes de que ella corra el mismo peligro que las antiguas amantes, los hermanos de la damisela en peligro matan al sádico hombre y ella hereda todo el dinero quedándose así con su “final feliz”. A pesar de que el final no parece algo malo, toda la trama está llena de sádicos momentos que nunca darían para hacer una hermosa película infantil.

  • El judío en el espino

Un niño encuentra un violín mágico que pone a todo el que lo escuche a bailar. Encuentra a un judío al cual hace bailar y lo obliga a mutilarse en un gran arbusto lleno de espinas hasta que le roba todo su dinero y se va. El judío acude con la policía, la cual va por el niño y lo sentencia a morir ahorcado. En su celda, el niño hace sonar el mágico instrumento y exige que el judío se declare culpable del crimen. Al no poder dejar de bailar, el judío no tiene otra opción que obedecer y termina siendo colgado por el crimen que no cometió. Un punto más para la infancia victoriana.

  • La novia del bandolera

Una doncella estaba muy feliz porque se iba a casar con uno de los hombres más cotizados de su pueblo. Ella decide visitarlo en su cabaña en el bosque dónde una mujer le dice que debe irse, que su prometido es un hombre que mata a las mujeres y después se las come. Ella no lo cree y espera a su amor, pero la mujer la convence de permanecer oculta y usa a otra dama para que la confunda con ella. Él la mata y da paso a sus actos de canibalismo. La aterrada y aún viva mujer huye, regresa a casa y casualmente lleva a su prometido a cenar, momento en el que finalmente se pone un fin a su oscura actividad pues es arrestado.

  • El árbol de Enebro

Una madre desea con todas su fuerzas tener un hermoso hijo. Su sueño se cumple y ella muere en el parto, y aunque su marido llora su pérdida, pronto se casa con otra mujer con la que tiene una hija. La madrastra odia al niño por ser el heredero y no su hija, por lo que un día al ofrecerle una manzana en un cofre, le corta la cabeza. Si eso no parece demasiado sádico, le cose la cabeza al cuerpo, hace que su hija piense que fue ella quien asesinó a su hermano y después convierte el cadáver del hijastro en un estofado que le da a su padre. Él acepta que es lo más delicioso que ha probado en su vida, lo que hace de esta ironía algo más grande y enfermizo. Pronto unos pájaros se posan en el árbol donde la primera esposa fue enterrada y cantan hermosas canciones. Todos adoran a los pájaros y cuando la madrastra sale a ver a las dos celestiales criaturas, una piedra cae sobre ella, lo que genera justicia en el extraño mundo de los hermanos Grimm.

  • El niño pobre en la tumba

Un niño queda huérfano y es adoptado por una rica pareja. Después de pasar hambre y sufrir toda su vida, parece que su suerte cambiará, y lo hace, pero para empeorar. La sádica pareja lo hace pasar aún más hambre y al verlo comer sin su permiso, lo castigan de formas mucho más crueles. Harto de la vida, el niño decide terminar con su sufrimiento y suicidarse con veneno. Después de intentar suicidarse en dos ocasiones, el niño decide ir a la tumba en la que finalmente muere. Al enterarse de la muerte del muchacho, el esposo se altera al pensar que tendrá que ir a la corte a comparecer por la muerte del infante y su esposa, en un intento por calmarlo, hace que la casa se incendie, por lo que el resto de sus días los pasan en miseria extrema.

Los hermanos Grimm escribieron estos cuentos entre 1812 y 1850, y definitivamente no son nada parecidos a los cuentos para niños que vemos hoy. Sangre, mutilación, venganza y más; temas que parecen ser dignos de una película de Tarantino es lo que los niños escuchaban hace dos siglos.

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