• Peje-Guaruras disuelven a manifestantes disparando en contra de ellos en una de las campañas de Delfina Gómez
  • La realidad de ese Estado fallido, es porque México carece de reformas o de un manifiesto para establecer una nueva ley de partidos políticos, lo que conlleva a padecer de la falta de una auténtica democracia interna de los institutos políticos y donde se seleccionen a lo más granado de sus aspirantes con estudios profesionales. Nada de improvisados.

BLAS A. BUENDÍA

Reportero Free Lance

blasalejo@yahoo.com

Quienes están decididos en salir del closet, todos estos actores forman parte de la mafia del poder de la izquierda esquizofrénica, que ante la convulsión del conflicto de intereses, la utilizan como una coyuntura para enriquecerse ilícitamente hasta con la utilización de armas de fuego, atentar en contra de la vida de manifestantes y decirse democráticos y pacíficos.

El Jefe de la Mafia de la Izquierda y que tiene bajo su control a todo un ejército de Peje Zombis, conoce a la perfección que sin contar con una ideología y mucho menos principios, México en el hoyanco en que está sumergido, la mimetización ha creado su poder de facto sobre la constitucionalidad de las instituciones.

Por eso no es conveniente que el sistemático mentiroso Peje Rata llegue al poder presidencial porque para luego quitarlo de ahí, va estar más que macabro.

A México le esperaría un régimen de represiones e impunes asesinatos entre hermanos mexicanos, aunque cuando fue entrevistado por el periodista Jorge Ramos, disléxicamente lo negó.

Bien lo define el politólogo Francisco Ortiz Pinchetti, quien hace un análisis sociopolítico referente a la validez o no, de la existencia de los representantes populares y futuros gobernadores y a quienes llama como una “plaga de zánganos”, muy parecidos a los NINIS, que ni estudian ni trabajan. Son zánganos, parásitos o NINIS que sin haber recibido un solo voto, sin representar a nadie, gozan de los mismos privilegios que los que fueron electos.

“No acaba de sorprendernos la realidad de un país que se echó a perder por culpa del dinero. O seamos más justos: de una clase política que se embelesó con las mieles del poder y la riqueza. Más claramente: hablemos de una serie de partidos políticos, todos, a los que el dinero prostituyó. No hay palabra más certera para describirlo. Incluyo por supuesto al PRI y al PAN; pero también al PRD, a Morena, al Verde, al Partido del Trabajo, a Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano, Encuentro Social. O díganme si alguno se salva”, atina Ortiz Pinchetti.

Aunque a Ortiz Pinchetti se le olvida que las cuotas de poder político a través del corporativismo sindical es una cualidad en la que esos “iluminados” llegan a ocupar una curul no por su bonita cara, sino por el simple hecho que han vendido la voluntad de sus trabajadores sin que éstos hayan dado cuenta que son “tontos útiles” para seguir explotando el poder político y económico que llegan amasar sus líderes.

Esos “zánganos, parásitos o NINIS”, combinan la arrogancia y prepotencia que siempre ha sido el usual comportamiento de esos lidercillos que quienes la voz populi también los califican que son de “banqueta y pacotilla”.

La realidad de ese Estado fallido, es porque México carece de reformas o de un manifiesto para establecer una nueva ley de partidos políticos, lo que conlleva a padecer de la falta de una auténtica democracia interna de los institutos políticos y donde se seleccionen a lo más granado de sus aspirantes con estudios profesionales. Nada de improvisados.

El Congreso de la Unión debería obligar al Instituto Nacional Electora (INE), impulsando a través de insignes ciudadano y Doctores en Derecho -transformados en distinguidos politólogos- para crear reformas constitucionales a fin de que todos los partidos políticos sean obligados, por ley, a ser escrupulosamente supervisados.

Ya que si bien es cierto que toda esa “plaga de zánganos” muchas de las veces incumplen para lo que fueron sometidos, se vuelven descarados y cínicos saqueadores del erario federal, es decir, viven del presupuesto público y ejercen con altos grados de impunidad el monopolio de la representación democrática. Los perfiles de esos políticos son del dominio público.

Sin embargo, por donde se le quiera observar, economistas, escritores y juristas promueven cotidianamente reformas institucionales que nunca dejarán de ser imprescindibles para superar las crisis económicas del país, no obstante que la figura de un representante popular está más que devaluada.

La batalla por el poder presidencial en México ha enloquecido también a esos zánganos que se visten de guaruras de los futuros representantes populares, como es el caso del populista Peje-Laaagaaartooo, que a punta de pistola disolvió a un grupo de personas que se manifestaba en contra de un evento de Delfina Gómez y cuya seguridad de AMLO, criminalmente persiguió a manifestantes disparando contra ellos.

Frente a las cámaras de televisión, López Obrador presumió no tener bajo contrato a un grupo de seguridad, aunque en los hechos, es todo lo contrario. Para llegar a él, es un suplicio porque hay que eludir a todo un aparato de seguridad que está armado y no mide las consecuencias de perseguir a los opositores del Peje-Laaagaaartooo.

En sí, todos esos políticos relucidos carecen de probidad y son altamente peligrosos porque no respetan la justicia, utilizando la coyuntura de facto, llegan hasta monopolizar el poder y seguir viviendo de los fondos públicos

¿Por qué debe crearse una nueva ley de partidos políticos? Seis frases de su manifiesto concentran un análisis preciso de la situación:

En el argot político universal, el aprendizaje de las democracias vecinas es muy loable. No se trata de ser intolerantes ante los entes que se apartan de la bioética. Diversos aspectos son determinantes siempre y cuando sus actores estén preocupados por combatir el flagelo que representa la corrupción.

Se advierte que no es un problema de leyes sino de contrapesos, toda vez que las leyes y pactos para controlar la corrupción han fracasado. No faltan leyes para castigarla, pero faltan normas que creen contrapesos en la política.

Si han fallado los sistemas de depuración, a diferencia de lo que ocurre en otros países, en España por ejemplo, el marco legal vigente no facilita la depuración de los partidos cuando esto se revela necesario.

En tanto que en materia electoral, muchas veces las cofradías de los partidos no permiten el desarrollo de una auténtica democracia, es decir, el método habitual de selección de cargos internos y candidatos a cargos representativos es la cooptación y la recaudación económica” (esto es: llenar las vacantes que se producen en una organización mediante del voto de los que ya están en ella).

Para tener férreos controles en la falta de auditorías, éstas deben ser verdaderamente independientes, ya que las cuentas de los partidos políticos son controladas por un tribunal de cuentas que está fuertemente politizado y cuyo último ejercicio auditado es el año en que les tocó gobernar.

El fallido desarrollo de la democracia no solo en México, sino a nivel mundial, es otro de los problemas de seleccionar a personas improvisadas, promocionando a los menos capaces. El método de cooptación repetido inundarse otra vez, es un método de selección adversa que acaba llevando a puestos de responsabilidad a los menos críticos y a los menos capaces.

Y la condición sine qua non para salir de la crisis, entre los muchos cambios que hoy demanda el sistema político mexicano, el más urgente es la elaboración de una nueva ley de partidos políticos, condición necesaria para reformar la Justicia, regular los lobbies y garantizar la independencia entre políticos y administración.

Mientras no ocurra nada de todo este manifiesto, seguirá existiendo el frenesí, a voces de gritos callados, el closet de políticos prostitutos.

 

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