GIOVANNI SARTORI & LA DEMOCRACIA BURGUESA

• La televisión, un medio cibernético nocivo para la política y la ciudadanía

Por: JOSÉ LUIS AGUIRRE HUERTA *

Giovanni Sartori el florentino paisano de Nicolás Maquiavelo, filósofo de la ciencia política, empezó su trayectoria universitaria como docente de filosofía moderna, se convierte en articulista frecuente y polemista caustico del diario italiano “corriere della cera”, contribuye al desarrollo de la teoría democrática, y los sistemas de partido.
Afirma que la democracia existente no tiene que ver con la etimología de la palabra y no puede ser tan buena como queremos aunque se erige en partidario recalcitrante de las sociedades abiertas, preconizando una explicación del conocimiento adquirido por la ciencia política para diseñar sus instituciones y mejorar el funcionamiento del estado, estimula su crítica en nombre del pluralismo liberal.
Tiene un franco posicionamiento contra la televisión, por considerarla como un medio cibernético nocivo para la política y la ciudadanía; Bajo su óptica pequeño burguesa; adopta una posición Malthusiana, al considerar a la sobrepoblación como una arista de grave problemática social y por lo tanto recomienda desplegar conductas de control demográfico.
Pretende dar una definición de la democracia como valor cientificista, lo que choca con el análisis pragmático al basarla en el poder del pueblo, y someter a la voluntad de las minorías con el voto de las mayorías.
Otorga valor cultural a la titularidad en el ejercicio del poder del pueblo, destacando que la problemática es la forma de cómo hacer para atribuir al pueblo la titularidad en el ejercicio del derecho a ese poder, y de manera empírica, sin sentido histórico otorga como respuesta a una solución de democracia representativa como deber ser, y partiendo de esa vertiente apologista se aleja del realismo histórico, muy estudiado por su paisano Maquiavelo, de quien señala como un tratadista que se acerca a la realidad por sus efectos es decir en sentido empiricista.
Su estudio revela un contenido dogmatico bajo el esfuerzo de defensa del valor democrático con el manejo retorico abstracto, de procesos ideológicos, ya superados por el análisis materialista de la historia expresados en desde El 18 Brumario Marxista hasta las posiciones del eurocomunismo del Louis Althusser y Ernest Mandel. Sartori se posiciona en posiciones políticas de Toqueville, para convertirse en apologista de una democracia burguesa partidista.
Tal pareciera que la posición de Giovanni Sartori involucra a los principios del Constituyente de 1917, en su artículo 136, lo que robustece contundentemente la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, un documento histórico que sigue vivo.
El numeral antes precisado detenta una posición política de inflexibilidad en cuanto a la existencia del Pacto de la Unión, dando por hecho la prevalencia del deber ser, sobre el ser de las cosas, es decir, esta Constitución prevalecerá en su vigencia a pesar de cualquier rebelión o trastorno público que permita el establecimiento de un gobierno contrario a los principios que reconocen.
Por ende en defensa de una sociedad abierta, enfatiza que tan luego el pueblo recobre su libertad, se restablecerá su observancia, debiendo ser juzgados quienes hayan figurado en un gobierno espurio, o quienes hayan cooperado en la rebelión.
Lo anterior hace relevante a un régimen constitucional inflexible, que no reconoce la voluntad popular por la vía de la revolución, al contrario de lo sucedido en el XVIII Brumario, que expone Marx en su obra magnífica del mismo nombre, como aquel Golpe de Estado del París de diciembre de 1851, propiciado como resultado de la lucha de clases y de la condiciones materiales de la sociedad que cada una de estas defendía, dada la escena política del momento.
Al propósito de tal escenario histórico, Víctor Hugo se limita a una ingeniosa inventiva contra el autor del Golpe de Estado a quien llama Napoleón el pequeño. Marx; precisa que con esta obra engrandece a este individuo en lugar de empequeñecerlo, al atribuirle un poder personal de iniciativa, poder que pertenece a la lucha de clases, y a la consigna histórica que detenta el proletariado, de convertirse en sepulturero de la burguesía.
La anterior consigna histórica del proletariado la pasa por alto Sartori apostándole a la racionalización de la democracia con un funcionamiento de representación partidista, haciendo vuelcos entre el idealismo de Tomás Moro en su obra “Utopía” y el realismo marxista basado en las teorías de Feuerbach, que da un salto de la utopía a la ciencia, expresando que la filosofía platónica sufre un vuelco bajo la óptica marxista pero esta ultima llega al fracaso bajo la utopía de la ficción mental de la democracia en las sociedades cerradas de corte socialista.
Giovanni pondera a la democracia como el gobierno del pueblo bajo la óptica de las elecciones porque estas deben ser libres como libres las opiniones del pueblo, y en todo caso la democracia debe apoyarse en las opiniones del pueblo y en su gobierno participativo, espontáneo, por ende la movilización al pueblo desde arriba es una forma de participación a la fuerza ya que en todo caso la participación es desde abajo y no que te pongan en marcha o te movilicen desde arriba.
Lo anterior es coherente con la postura de la movilización impositiva de los medios cibernéticos de comunicación, como forma de control de la conciencia y de la opinión pública sobre la mente de los ciudadanos.
Sartori de manera anfibológica sostiene por una parte lo nocivo que implica bajo una óptica empírica el control social informal cibernético televisivo, rogándole a fuerzas extrañas a los grupos de poder (tal vez fuerzas “espirituales”) la no intervención de los medios de comunicación televisiva en los procesos democráticos.
Sin embargo tal posición carece de sustento pragmático, y solamente la referencia bajo un marco descriptivo de refrendo y directísimo, bajo un sistema político que dirige el refrendo de su poder con el legalización del voto electorero, lo que encarga en una democracia electrónica, de gobierno tecnológico, haciendo cuestión que el ideal presupuestado es pasar al desarrollo democrático electoral basado en la opinión pública.
Sartori pasa por alto la conformación de la conciencia de la base social, y a la lucha social a la que Marx definía como la lucha de clases, su paisano Norberto Bobbio niega con una frase en extinción al advertir que la lucha de clases ha desaparecido, bajo el control férreo de sociedades antidemocráticas con pulverización del sindicalismo representativo obrero popular, como bien lo señala en su texto “ni con Marx ni contra Marx”.
Giovanni nos habla de un sistema mayoritario como aspecto funesto de la democracia, expresando que la formación de la representación de las minorías debe permear en los sistemas parlamentarios de sociedades abiertas, para evitar la tiranía de la mayoría ya estudiada pro Toqueville y John Stuart Mill, sin embargo invadiente que los pequeños grupos son precisamente aquellos grupos de poder quienes ejercen de manera atrincherada el control social formal e informal de las llamadas sociedades abiertas, y quienes realmente monopoliza el poder a los que conocemos como la clase reinante que logra establecer todos los hilos y largas manos para el ejercicio del control social formal e informal, como grupos de presión y como elites de la clase reinante.
En la operación pragmática y empiricista del realismo mágico mexicano podemos observar que la clase reinante se ha consolidado bajo el control hegemónico de una economía formal y subterránea, la que permite detentar en pocas manos la riqueza social de esos grupos de control, instrumento necesario para el ejercicio de todas las fuentes de manejo ideológico, hasta la penetración mental soterrada y manipulada, para transgredir en zombis sociales a la masa electora enajenada con el discurso cibernético televisivo.
El panorama observado registra un marco de plebiscito o referéndum bajo la óptica de una falsa democracia costosísima, dirigida por la clase reinante que a nivel de grupo otorga sus dedos electores y la repartición de los cotos de poder y en todo caso estos son los grandes electores, el resto del pueblo solo participa de un acto litúrgico, entre la realidad y la farsa.
La escena anterior corrobora al flujo ideológico planteado por el filosofo Karl Popper en su obra “La sociedad abierta y sus enemigos” quien a manera de socaire por un lado establece la preponderancia ideológica de las sociedades abiertas y por otro lado sostiene la conmoción de la democracia como un tema que no necesariamente debe ser el ideal social.
Ciertamente en las sociedades antidemocráticas de corte fundamentalmente dictatorial, como la pofiriana; la stalinista y la pinochetista, surgen fórmulas de desarrollo económico, ante el orden y la disciplina, esto se enfrenta contra el valor de la libertad humana.
Sirva el presente como un réquiem para Giovanni Sartori fallecido el 4 de abril de 2017 y por motivo de esto “mi compadre” Peña Nieto expresó su pésame.

* Abogado de Profesión
Presidente de la Barra Interamericana de Derechos Humanos
ladenunciaqrr@gmail.com

Móvil: 55.22.61.65.25

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