Por: JOSÉ LUIS AGUIRRE HUERTA *
 
El Estado a través de sus esbirros disemina el pánico en la población,  sus agentes son egresados de las filas de militares o policías para crear el desconcierto, la desazón y sembrar el terror en las poblaciones principalmente fronterizas, provocando una alarma social poniendo en los labios de la ciudadanía, la petición de intervención militar en las calles para volcar en policías a militares y marinos.
Cienfuegos el operador número uno del Ejército, vociferante ha expresado: “El pueblo pide la intervención de los militares en las calles”.
En principio el Estado ha diseminado a sus alimañas para sembrar la violencia y el pánico, pretendiendo introducir la ideología del orden y de la tolerancia cero,  haciendo aparentar al pueblo como peticionario de la intervención del Ejército en las calles y poblaciones.
Un fantasma asecha al país, es el fantasma de la militarización fascista como fórmula de gobierno.
El Estado ha acreditado plenamente su incapacidad para satisfacer las necesidades sociales, la evidencia se produce con el desorden económico, político y social que atravesamos, sin ningún plan nacional de desarrollo económico.
Los administradores públicos apostaron como exclusivas fuentes de ingreso, la venta de barata, de la riqueza petrolera, que ha llegado al exterminio tanto de ecosistemas, cuanto de la agricultura, la ganadería, el sector pesquero  y aun más han provocado el agotamiento de los pozos petroleros.
También alegremente fincaron sus apuestas a las divisas de los braseros, espaldas mojadas, que enviaban suministros financieros a sus familias.
El filón de ingresos se ha agotado, vivimos un país sumido en la depauperación económica y educativa; la masa empobrecida entre sus alternativas de supervivencia, detenta la opción de fácil ingreso a la criminalidad, los amos de la economía subterránea, tienen una gran masa empobrecida o fuerza de trabajo barata, para la explotación servil de sus objetivos empresariales, (todo tipo de alijos, de armas, estupefacientes, órganos y cuerpos).
El panorama que presenciamos de exterminio contra la gran masa marginal, nos presenta un andamiaje de cancelación al futuro promisorio, por ende el Estado se prepara ante su falta de legitimidad y credibilidad popular, hacia la implementación del fascismo, su brutal incapacidad de convencer le hace arrancarse la máscara de la civilidad y las buenas razones, para hacer comparecer al monstruo de la represión y la dictadura.
El salvador del orden y la disciplina prepara sus cien fuegos para restablecer la paz y la tranquilidad social, con sus toletes electrizantes, el monstruo de la dictadura se avecina, son respuestas policiacas a problemas sociales.
 
* Abogado de Profesión
Presidente de la Barra Interamericana de Derechos Humanos
Móvil: 5522616525

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