Por: Javier González G.

Fuente: Capital México/ Revista Cambio

Foto: Proceso

Autor del texto en “Revista Cambio”: Gabriela Gutiérrez

Un asunto totalmente controversial, es el tema sexual en los penales de la Ciudad de México, en donde prostitutas, o reos con necesidad económica venden su cuerpo a cambio de drogas o dinero. Ya sea en los largos túneles que conducen a los juzgados, o en las explanadas, durante los días de visita. También existen las prostitutas de lujo, quienes son solicitadas a través de un catálogo los table dance más exclusivos evidentemente está situación es exclusiva para los reos más poderosos. 

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En los penales femeniles.

Desde 200 pesos y hasta los 500 pesos , los encuentros sexuales, que tienen una duración aproximada de cinco a 10 minutos, tienen lugar, proveídos por las reclusas que son trasladadas desde las cárceles femeniles de Santa Martha Acatitla y Tepepan, a los juzgados en donde son llevados sus procedimientos. De esta manera ya son trasladadas por los custodios ya sea solas o en grupo para túneles que conducen hacia el punto de entrega.

“La Güera” purga una condena por robo en Santa Martha Acatitla desde hace tres años. Asegura que en “un ratito”, de aproximadamente 45 minutos, obtiene de 200 a 400 pesos, de éstos, 100 irán a parar a los bolsillos del custodio en turno.

“En ese rato puedo estar hasta con cinco hombres, de 100 a 150 pesos cada uno, dependiendo del sapo es la pedrada”, asegura. El problema viene cuando no consigue un número suficiente de clientes, pues de todas formas debe darle su parte al custodio, lo que lleva a que las reclusas paguen con su cuerpo, o como dice “La Güera” “que se cobren por propia mano”.

* Datos tomados de la investigación de la “Revista cambio”

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