Por: BLAS A. BUENDÍA
Lo que nadie podría creer a estas alturas del nuevo milenio, la potencial  gestación de una ¡Guerra Civil en Estados Unidos!, o un inminente Golpe de Estado promovido por grupúsculos de alto poder político, financiero y de un militarismo insurrecto, luego que el multimillonario empresario Donald John Trump asumiera la Presidencia de la República, acciones que aleatoriamente pondrían a parir a todo mundo.
No dejará de poner de nervios al planeta referente a la cíclica repetición-comparativa de las álgidas épocas de Adolf Hitler,  Benito Mussolini, Francisco Franco,  y ahora los peligros que se ciernen en Donald Trump y el Peje mexicano -entes del fascismo en toda su cruda neo-versión-, toda vez que todos estoy personajes empezaron con un discurso socialista y terminaron con el discurso de exterminio fascista.
La sociedades del mundo no aprenden de sus lecciones de sangre promovidas por estadistas criminales, es como una especia de masoquismo a ultranza. Pero todos, sí, todos, aquí estamos a la expectativa de vivir y/o sufrir los nefastos pasados de la historia universal.
El panorama político mundial que se desprende en uno de los países más poderosos del mundo: Estados Unidos…, que lamentablemente representa un liderazgo oscuro cuan mero representante del mítico personaje El Diablo –el Dios de las Tinieblas, sensacional obra de Giovanni Papini-, distingámoslo…
Mientras que continúa por toda Europa y Estados Unidos la histeria de la “Revolución de Color”’ para tumbar al Presidente Trump, también está saliendo a la luz la verdad detrás de este “nuevo macarthismo”.
 
(El macarthismo (mccarthismo, maccarthismo o macartismo) es un término que se utiliza en referencia a acusaciones de deslealtad, subversión o traición a la patria, sin el debido respeto a un proceso legal justo donde se respeten los derechos del acusado. Por extensión, el término se aplica a veces de forma genérica para aquellas situaciones donde se acusa a un gobierno de perseguir a los oponentes políticos o no respetar los derechos civiles en nombre de la seguridad nacional).
 
En varios medios europeos y por todo el mundo de los blogs han aparecido llamados a asesinar a Trump.
La Procuradora General de Obama, Loretta Lynch, quien se negó a encarcelar a ningún banquero por sus crímenes de lavado de dinero sucio y por haber acabado con la economía de Estados Unidos, ahora salió a pedir públicamente manifestaciones violentas, y señaló que en el pasado, la gente “sangró y sí, algunos de ellos murieron. Es difícil. Toda cosa buena lo es. Ya lo hemos hecho antes. Lo podemos volver a hacer”.
Comparar el intento de golpe encabezado por Soros y Obama en contra del gobierno de Estados Unidos con el movimiento de los derechos civiles, es una mentira y una abominación.
No son las pretendidas ofensas a “nuestros valores occidentales” lo que motiva este intento de Golpe, sino más bien la desesperación del imperio británico y sus agentes en Estados Unidos, que están aterrorizados ante el hecho de que la división imperialista del mundo -que es esencial para mantener su quebrado sistema financiero occidental mediante las guerras y la austeridad- se vea amenazado por el empeño de Trump de que Estados Unidos coopere con Rusia y China.
En esa cooperación, que uniría al mundo en un nuevo paradigma basado en la paz y el desarrollo, no tendrían cabida las instituciones financieras especuladoras que lucran con los juegos especulativos de casino, el dinero sucio y las guerras.
Trump se prepara para reunirse con Vladimir Putin y con Xi Jinping en los próximos meses. La cooperación en el combate al terrorismo y el hecho de que Estados Unidos entre al proceso de la Nueva Ruta de la Seda, significaría el fin del imperio, quizá definitivamente.
 
(La Nueva Ruta de la Seda. Se trata de un Puente Terrestre Euroasiático; es la ruta de transporte ferroviario para el movimiento de tren de mercancías y tren de pasajeros por tierra entre los puertos del Pacífico, en el Lejano Oriente ruso y chino y los puertos marítimos en Europa)
 
Sin embargo, Trump todavía está por cumplir su promesa de campaña de restablecer la Ley Glass-Steagall, y ponerle fin a la tiranía de los bancos de Wall Street “demasiado grandes para quebrar”, que le han chupado todo el crédito a todo el sistema financiero trasatlántico para alimentar sus burbujas con derivados. Esa burbuja es ahora 50% más grande que la que estalló en el 2008 después de las desquiciadas bursatilizaciones de las hipotecas de alto riesgo y otros activos especulativos inservibles.
Si el Presidente ha de tener éxito en la reconstrucción de la economía de EU, y en ponerle fin a la peor crisis de drogas en la historia de la nación, tiene que restablecer de inmediato los principios financieros hamiltonianos que han sido el motor de cada una de las épocas de progreso en Estados Unidos.
La mano dura que aplicó Franklin Roosevelt con la Glass Steagall es el modelo, el único modelo, para evitar un estallido financiero mucho mayor que amenaza al sistema bancario estadounidense y europeo.
Solo con este paso inicial se podrán restaurar los principios de una banca sana -para orientar el crédito nacional hacia la industria, la agricultura, la infraestructura y hacia el restablecimiento del progreso científico- para volver a hacer grande a Estados Unidos verdaderamente. Esta es la naturaleza de las Cuatro Leyes de LaRouche. (http://www.larouchepub.com/lar/2014/4124four_laws.html)
El potencial para una transformación revolucionaria de este tipo, para esta nación y el mundo, nunca ha sido tan grande como lo es hoy. La campaña para tumbar la Presidencia de Trump no ha podido convencer a la población estadounidense.
Luego de que Trump acusó a Obama y a los “remanentes obamistas” en la comunidad de inteligencia, de dirigir la campaña de mentiras que lo acusan de tener nexos ilegales con Rusia, el (New York Times) se vio forzado a admitir exactamente eso.
En un artículo del 2 de marzo, el NY Times detalló cómo el gobierno de Obama colocó informes secretos (y falsos) no examinados exhaustivamente, como documentos oficiales, a los cuales le redujeron el nivel de clasificación con el fin de maximizar su circulación, y preparar las investigaciones penales con base a esas mentiras.
Ahora Trump acusa a Obama de intervenir los teléfonos de las oficinas en la Torre Trump durante la campaña, y señala que “esto es Nixon y Watergate” y “esto es macarthismo”.
 
(El macarthismo.- Abundando en el tema, se origina en un episodio de la historia de Estados Unidos que se desarrolló entre 1950 y 1956 durante el cual el senador Joseph McCarthy (1908-1957) desencadenó un extendido proceso de delaciones, acusaciones infundadas, denuncias, interrogatorios, procesos irregulares y listas negras contra personas sospechosas de ser comunistas. Los sectores que se opusieron a los métodos irregulares e indiscriminados de McCarthy denunciaron el proceso como una “caza de brujas” y llevó al destacado dramaturgo Arthur Miller a escribir su famosa obra Las brujas de Salem (1953).
 
Trump le exigió una investigación exhaustiva al Congreso. El jefe de Inteligencia Nacional de Obama, James Clapper (mejor conocido por mentirle al Congreso en el 2013, negando que la comunidad de inteligencia estuviera monitoreando a millones de estadounidenses, lo cual pusieron al descubierto como falso las revelaciones de Snowden) se presentó en el programa de televisión Meet the Press de NBC para negar que hubieran ocurrido esas grabaciones telefónicas en la Torre Trump; aunque esta vez se mostró un poco más cuidadoso, al agregar: “Hasta donde yo sé… Ya veremos…”
Varios equipos de LaRouche PAC asistieron a concentraciones a favor de Trump por todo el país, en donde encontraron un alto reconocimiento a las denuncias que ha hecho LaRouche por años, de los delitos de Obama, y también una apertura a la campaña de qué tanto los demócratas como los republicanos deben hacerle un llamado a Trump para que siga adelante con su promesa de una Glass-Steagall.
Pero los organizadores notaron que la población, al igual que el Congreso, está metida en ataques partidistas, con muy poca reflexión y menos ideas, sobre temas políticos esenciales.
La necesidad de las Cuatro Leyes de LaRouche nunca había sido más urgente. Con el sistema bancario transatlántico a punto del estallido, y los esfuerzos frenéticos por provocar una guerra civil o un Golpe en Estados Unidos, no hay espacio para la falta de claridad.
Como le dijo Helga Zepp-LaRouche a sus asociados: “Esta es la batalla por nuestras vidas. La gente no puede mostrarse estúpida”.
 
LOS NEOCON CONTRA TRUMP
 
A apenas una semana de Donald Trump investirse con la banda presidencial de los Estados Unidos, los neoconservadores -uno de los sectores de poder más agresivos del establishment norteamericano, que en su totalidad apoyaron a Hillary Clinton en las elecciones-, con los medios a la vanguardia, lanzan una nueva carga contra el gobierno entrante, teniendo como objetivo a Trump, y a los servicios de inteligencia de Putin como actores principales, publicando informes dudosos donde se señala a Trump como un depravado sexual, ahora agente cooptado por el Kremlin, lo que abultaría aún más un expediente con todos los ribetes golpistas, si se le hace caso a las advertencias que el afilado comentarista The Saker publicó recientemente en su portal.
Luego de múltiples salidas en falso, los neocon han dado un paso que sólo puede definirse como una declaración de guerra contra Donald Trump.
Todo comenzó cuando CNN publicó un artículo titulado “Jefes de inteligencia presentaron acusaciones contra Trump sobre los esfuerzos rusos para comprometerlo” en donde se afirmaba:
“Documentos clasificados, entregados la semana pasada al presidente Obama y al presidente electo Trump incluían acusaciones de que operadores rusos afirmaban tener información personal y financiera que comprometían al señor Trump, según declaraciones a CNN de múltiples oficiales estadounidenses con conocimiento sobre las informaciones.
“Las acusaciones fueron presentadas en una sinopsis de dos páginas adjuntadas al informe sobre la interferencia rusa en las elecciones de 2016. Los alegatos provienen, en parte, de los memos compilados por un ex operador de la inteligencia británica, cuyo trabajo en el pasado es considerado creíble por los oficiales de la inteligencia norteamericana (…)
“La sinopsis de dos páginas también incluían acusaciones de que existió un intercambio de información continuo durante la campaña presidencial entre subordinados de Trump e intermediarios del gobierno ruso, de acuerdo a dos oficiales de seguridad nacional”. El portal BuzzFeed luego publicó el documento completo.
Cuando se leyó el documento por primera vez, la intención era desmontar una oración tras otra. Sin embargo, no se tenía el tiempo para eso y, francamente, no es necesario.
The Saker presentó suficientes evidencias directas de que todo esto es falso. Aquí hay algunos elementos que así lo comprueban:
El documento no tiene encabezado, ni identificación, ni fecha, ni nada. Por muchas razones muy válidas tanto técnicas como legales, documentos de inteligencia sensibles se producen con suficiente información para identificarlos y rastrearlos. Por ejemplo, tal documento típicamente tendría una referencia a la unidad que lo produjo o una combinación alfanumérica indicando la confiabilidad de la fuente y la información que contiene.
La clasificación CONFIDENCIAL/FUENTE SENSIBLE es un chiste. Si este fuera un documento veraz su nivel de clasificación sería mucho, mucho más elevado que sólo “confidencial” y como la mayoría de los documentos de inteligencia provienen de fuentes sensibles no hay necesidad alguna de especificar algo así.
Los argumentos sobre que “El dossier es controlado por el portavoz del Kremlin, PESKOV bajo órdenes directas de PUTIN” son más que risibles. A todas luces, el autor de esta falsificación no tiene idea alguna de cómo funcionan los servicios de seguridad e inteligencia rusos (pista: el portavoz presidencial no está involucrado de ninguna manera).
En la página 2 se observa una oración chistosa “explotar las obsesiones personales y las perversiones sexuales de TRUMP en función de obtener ‘kompromat’ (material comprometedor) adecuado sobre él”. (Nadie en un documento de inteligencia real se tomaría la molestia de aclarar que el término “kompromat”, en ruso y en inglés, es, obviamente, la combinación de las palabras “comprometedor” y “material”).
Cualquier oficial de inteligencia occidental, incluso uno de bajo rango, conocería esa palabra, así sea tan sólo porque en muchos libros de la época de la Guerra Fría versan sobre el entrampamiento de las técnicas de la KGB.
El documento habla de “fuente A”, “fuente B” pasando por todo el alfabeto. Ahora háganse una pregunta sencilla: ¿qué sucedería luego de haber llegado a la “fuente Z”? ¿Puede una agencia de inteligencia trabajar con una base de fuentes limitada a 26? Obviamente, esta no es la forma en la que las agencias clasifican sus fuentes. Un bando será totalmente destruido: el de Trump o el de los neocon
Se deja constancia de la existencia de amplias evidencias sobre una falsificación cruda, producida por principiantes que no tienen la menor idea de sobre qué están hablando. Esto, no obstante, no hace al documento menos peligroso.
I.- Y esta es la parte crucial, hay suficientes elementos aquí como para impugnar a Trump sobre bases políticas y legales. Permítanme que lo repita: este es un intento de sacar a Donald Trump de la Casa Blanca. Esto es un Golpe de Estado político.
II.- Estos documentos salpican a todos los involucrados: al mismo Trump, por supuesto, pero también a los malvados rusos y sus horribles técnicas maquiavélicas. De este modo se “confirma” que Trump es un pervertido sexual al que le gusta contratar prostitutas que le orinen encima. En cuanto a los rusos, básicamente son acusados de intentar cooptar al Presidente de los Estados Unidos para que sea un agente de sus servicios de seguridad. Esto, por cierto, deja a Trump como un traidor.
III.- En menos de una semana fuimos de alegatos del “hackeo ruso” a “tener un traidor en la Casa Blanca”. Solamente podemos esperar un tsunami mayor de tales alegatos que continúen y empeoren a diario. Es interesante que BuzzFeed ya haya adelantado la acusación de ser esto una campaña de difamación y demonización contra Trump al escribir que “ahora BuzzFeed News publica el documento completo para que los norteamericanos puedan sacar sus propias conclusiones sobre las acusaciones que han circulado sobre el presidente electo en los niveles más altos del gobierno estadounidense”, ¡como si la mayoría de los norteamericanos tuvieran la pericia para detectar inmediatamente que ese documento es una burda falsificación!
IV.- A no ser que todos los oficiales que reportan a Trump salgan y nieguen que esta falsificación es parte de sus reportes a Trump, dará la impresión de que este documento tiene el imprimatur oficial de los oficiales de inteligencia de alto nivel y que esto les otorgaría una autoridad legal y probatoria. Esto significa, de facto, que los “expertos” que evaluaron dicho documento lo han certificado como “creíble” incluso antes de cualquier procedimiento legal en tribunales, o, peor, en el Congreso. Tengo la esperanza de que Trump tuvo la intuición de registrar en audio y en video su reunión con los jefes de la inteligencia y de que ahora es capaz de amenazarlos con acciones legales si ahora actúan de alguna manera que contradiga su conducta frente a él.
V.- El hecho de que CNN se haya involucrado en todo esto es un factor crítico. Muchos se asombran y se asquean cuando el Washington Post publicó la lista de 200 portales web denunciados como “fake news” y “propaganda rusa”, pero lo que hizo CNN al publicar este artículo es infinitamente peor: es una campaña de desprestigio y un ataque político directo al presidente electo en una dimensión mundial (la BBC y otros ya están publicando la misma basura). Esto de nuevo confirma que se han quitado los guantes y que la ziomedia está en total estado de guerra contra Donald Trump. Todo lo dicho hasta ahora confirma lo que se ha venido diciendo las últimas semanas: si Trump efectivamente llega a la Casa Blanca (escribo “si” porque creo que los neocon son perfectamente capaces de asesinarlo), su principal prioridad sería aplicarle mano dura, lo más duro que pueda en términos legales, contra todos aquellos dentro del “Estado profundo” estadounidense (que incluye considerablemente a los medios) que ahora le han declarado la guerra. Lamento decirlo, pero será él o ellos, una de las partes será completamente destruida.
Digresión: aquellos que se preguntan qué quiero decir con “mano dura” resumiré aquí lo que ya he escrito en otra parte: la mejor manera para hacerlo es nominando a un director del FBI hiperleal y decidido, e instruirlo para ir contra todos los enemigos de Trump montándoles una investigación bajo cargos de corrupción, abuso de poder, conspiración, obstrucción de la justicia y todas esas conductas que han sido eternas en el Congreso, en la comunidad de inteligencia, en el mundo de la banca y los medios de comunicación. Lidiar con los neocon del mismo modo que lo hizo Putin con los oligarcas rusos, como los Estados Unidos lo hizo con Al Capone: detenerlo por evasión de impuestos. No hay necesidad de abrir Gulags o dispararle a la gente cuando puedes detenerlos a todos sobre la base de que esa es su conducta diaria habitual. Estamos ingresando en tiempos extraordinariamente peligrosos
Los sectores conservadores norteamericanos esperan estar equivocados, aunque admiten poder estarlo, empero corre el presentimiento de que Trump tenga lo que hace falta para darles lo suficientemente duro a todos aquellos que están empleando todos y cada uno de los horribles métodos imaginables para evitar que algún día llegue a la Casa Blanca, o que lo impugnen si trata de cumplir con las promesas hechas durante la campaña.
Tampoco lo culpan por eso: el enemigo ha infiltrado todo los niveles de poder de la política estadounidense y existen fuertes señales de que incluso están representados en el entorno inmediato de Trump.
Putin pudo hacer lo que hizo porque era un oficial de inteligencia altamente entrenado y con voluntad de hierro.
Trump solamente es un hombre de negocios cuyo mejor “entrenamiento” frente a tales personas probablemente haya sido a partir de su exposición a la mafia en Nueva York. ¿Será esto suficiente para permitirle prevalecer contra los neocon? Se duda, pero sin duda existen esperanzas.
Como alguien predijo antes de las elecciones, los Estados Unidos están a punto de entrar en la peor crisis de su historia.
“Estamos ingresando en tiempos extraordinariamente peligrosos. Si el peligro de una guerra termonuclear entre Rusia y los Estados Unidos retrocedió con la elección de Trump, la guerra total de los neocon en su contra colocan a los Estados Unidos frente a riesgos de mucha gravedad, incluyendo la guerra civil (de tener éxito los neocon con un impeachment, toda vez que la sociedad norteamericana creé que podrían ocurrir alzamientos espontáneamente, en especial en el sur, y en particular en Florida y Texas). A riesgo de sonar excesivo, se advierte que lo que está ocurriendo ahora pone en peligro la misma existencia de los Estados Unidos casi que independientemente de lo que Trump haga personalmente.
Sea lo que sea se advierte que Trump, como persona y sobre su potencial como presidente, lo que es seguro es que millones de patriotas norteamericanos votaron por él para “drenar el pantano”, expulsar a la plutocracia radicada en Washington y restaurar lo que ellos ven como los valores fundamentales estadounidenses.
Si los neocon ahora logran montar un golpe de Estado contra Trump, muchos predicen que estos millones de norteamericanos se volcarán a la violencia para proteger lo que ven como su forma de vida, sus valores y su país.
A pesar de la imagen que tanto le gusta a Hollywood transmitir sobre ellos, la mayoría de los estadounidenses son gente pacífica y no violenta, pero si son forzados no dudarán en hacerse con sus armas para defenderse, especialmente si pierden toda esperanza sobre la democracia.
Y no se habla solamente de blancos pobres de las zonas rurales blandiendo sus pistolas, se habla de las autoridades a nivel local, estatal y nacional, que con frecuencia se preocupan más por lo que piensa y dice su base local en vez de lo que estén haciendo en Washington D.C.
Si se escenifica un Golpe contra Trump y algún aspirante presidencial a la Clinton o McCain da a la Guardia Nacional o incluso al ejército la orden de aplacar una insurrección local, se observará lo que el mundo ya atestiguó en Rusia en 1991: un rechazo categórico de los servicios de seguridad de dispararle a su propia gente.
Ese es el máximo peligro para los neocon: el riesgo de que de dar la orden de reprimir a la población, la policía y los servicios militares y de seguridad simplemente rechacen pasar a la acción. Si eso pudo pasar en “el país controlado por la KGB” (para emplear un cliché de la Guerra Fría), también puede ocurrir en los Estados Unidos.
Sinceramente la sociedad estadounidense espera estar equivocada y que este último ataque contra Trump sea el último vivac de los neocon antes de rendirse y retirarse. Se espera que todo lo dicho más arriba sea sólo una paranoia literaria. Pero como dicen, “que seas paranoide no quiere decir que no van por ti”.
Los neoconservadores, o “neocon” como se ha generalizado su uso, se definen como un grupo de poder en particular, anidado en todo el aparato del gobierno federal y el Estado norteamericano por los últimos 20 años y que propugnan una visión de mundo (una ideología) y una variable ultraviolenta dentro de las agendas imperialistas del poder estadounidense.
Ya desde los tiempos de la administración Reagan, en los 80 del siglo pasado, comenzaron su ascenso dentro del poder, alcanzando su punto máximo bajo los dos períodos presidenciales de George W. Bush (2000-2008), teniendo en su vicepresidente, Dick Cheney, a su figura más conspicua.
Los “neocon” son traducidos como la tendencia hegemónica dentro de Wall Street, la Casa Blanca, el Congreso, el Pentágono y los medios de comunicación mainstream, su programa doctrinario el “Proyecto para un nuevo siglo americano” y la Doctrina de Dominación de Espectro Completo son las cartillas de navegación que han propugnado por el excepcionalismo global, la agenda hiperbelicista, la desregulación total y absoluta de Wall Street y la Reserva Federal.
Además de la teología de la seguridad cuyo paradigma es el atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, con sus respectivas invasiones a Irak y Afganistán y la intensificación por un “nuevo orden mundial” bajo su dirección.
De Barack Obama se esperó que fueran expulsados no sólo del gobierno sino del poder dentro del Estado profundo (las estructuras del Estado que funcionan invariablemente de quien sea el presidente del país) cuando fue elegido en 2008.
Por el contrario, lograron infiltrarse efectivamente permeando el Partido Demócrata y controlando la línea política de no pocas instituciones del gobierno, empezando por su política exterior.
Hillary Clinton era la candidata que no sólo garantizaría la continuidad, sino que daría el salto cualitativo en la agenda con consecuencias peligrosamente predecibles.
La llegada de Trump a la Casa Blanca supone otro grupo y otra tendencia ideológica dentro del espectro conservador estadounidense (y otra posición económica, favoreciendo más un capitalismo industrial que especulativo-financiero), y ya de por sí representa la principal amenaza contra el proyecto neocon que en términos generales lo antagoniza, en el marco de esa pugna intra-élite que hoy atestigua la sociedad gringa dentro del laberinto imperial.

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