Por: Leo Díaz

La Guerra de la basura tiene enfrentados a los gobiernos del Estado de México y el Distrito Federal por la insuficiencia de los rellenos sanitarios en la entidad mexiquense  y porque solo un eslabón de la cadena es la que obtiene jugosas  ganancias económicas y lo oculta la administración local, denunciaron asambleístas.

De acuerdo con datos  de la Comisión de Preservación del Medio Ambiente, Protección Ecológica y Cambio Climático de la ALDF, cada mes, el gobierno de la Ciudad de México eroga 60 millones de pesos para transportar la basura hacia los estados de Morelos y México, 720 millones de pesos al año y desde diciembre de 2012 a febrero de 2017 suman 3 mil 160 millones de pesos gastados  para el traslado de basura.

El informe señala que el  gobierno de la Ciudad de México, oculta  cuánto gasta para pagar el depósito de los residuos sólidos en los rellenos sanitarios.

 Por ello,  diputados locales del PRD y del PVEM, solicitaron  a la Agencia de Gestión Urbana de la Ciudad de México, toda la información pormenorizada de los proyectos para instalar cinco plantas de tratamiento de los residuos sólidos, que deberían estar funcionando desde el 2015, en la Ciudad de México.

La instalación de las plantas de biogás y de termovalorización  fueron anunciadas en 2011, al final de la administración de Marcelo Ebrad, cuando “se tocó fondo” en la acumulación de basura que rebasó la capacidad de los tiraderos a suelo abierto que existían en la capital, indica el informe de la comisión de medio ambiente de la ALDF.

Xavier López Adame, diputado del partido Verde señalo que desde hace cinco años se realizó la licitación para la planta de tratamiento que se construiría en los terrenos del Bordo Poniente y cuyo ganador fue el consorcio BMLMX Power Company SAPI, conformado por cuatro empresas  mexicanas y dos españolas.

El tema es que a decir del legislador, nadie sabe qué pasó con los 4 mil millones de pesos que se debieron “liberar” para iniciar la construcción de la planta y hoy, toda la información está en ceros.

“No lo sabemos porque los resultados no se han hecho públicos, necesitamos saber donde se piensa instalar que costo va a tener, como se va a financiar, que beneficios va a traer y que nos garanticen que los sistemas de incineración y biodigestión no dañen al medio ambiente y no  solo solicitamos información sino mesas de trabajo con la ALDF para acompañar todo el proceso”, señaló.

El otro asunto, explico  que raya en la opacidad,  es quienes han salido beneficiados en los últimos  cinco años por las ocho mil toneladas de basura diarias  que se trasladan en camiones y van a parar a los once rellenos sanitarios particulares que operan en el Estado de México  Morelos y que reciben la basura proveniente de la Ciudad de México, todos los días, indicó.

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