Martín Morales

 A unas cuantas horas de que Donald Trump tome posesión como presidente de los Estados Unidos, el gobierno mexicano envió en extradición a ese país a Joaquín El Chapo Guzmán Loera, para ser internado en un penal federal de Brooklyn, Nueva York.

El gobierno mexicano aprovechó que al Quinto Tribunal Colegiado en Materia Penal de la Ciudad de México negó una solicitud amparo interpuesta por los abogados de Guzmán, para suspender el proceso de extradición iniciado el 20 de mayo de 2016.

Este mismo jueves, el Departamento de Estado agradeció la colaboración de las autoridades mexicanas, para llevar ante la justicia de siete estados a uno de los narcotraficantes más importantes de la historia.

A El Chapo lo reclaman autoridades judiciales de California, Arizona, Texas, Florida, Illinois, New Hampshire y Nueva York.

La petición inicial de extradición se hizo en septiembre de 1995, y fue emitida por la Corte de Distrito del Sur de California, mientras en abril de 2012, la Corte Federal del Distrito Oeste de Texas hizo lo propio.

El Chapo está acusado de asociación para importar y poseer cocaína con fines de distribución, maco en el cual se le relaciona con delitos de delincuencia organizada, narcotráfico, posesión de armas y lavado de dinero.

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