Diego Salazar

Con las redes sociales, se comprobó una vez más la fuerza para manipular a la población. Los rumores crearon un miedo e incertidumbre pocas veces visto, con la finalidad de desviar la atención sobre los problemas reales.

Vaya que arranco fuerte el año 2017. Valga la analogía, es como si se hubiera encendido un cerillo frente a un camión cargado de dinamita. Es alarmante la sensibilidad del pueblo mexicano, que se enciende con cualquier pretexto.

Poco a poco, se va reafirmando la versión de que todo lo que vivimos desde el primer minuto del este nuevo año, fue orquestado desde los más altos niveles políticos con su consabido control de daños. Veamos…

CAOS Y MIEDO

El Gobierno federal ya lo había anticipado: a partir del 1 de enero, subirían de precio las gasolinas y el diésel. Y desde mediados de diciembre, aunque de manera tímida, ya se vislumbraban algunas protestas por aquí y por allá. Sobre todo en redes sociales, empezaban a germinarse algunas marchas y actos de protesta contra la medida que cayó como balde de agua fría sobre unos friolentos mexicanos que veían, con desesperación, que el aumento al salario mínimo que se había ganado, quedaba anulado de un plumazo.

Y es que para el mexicano de a pie –literal, el que no tiene automóvil–, el aumento del 20 por ciento a los combustibles les impacta de manera indirecta, pues también les subieron los pasajes del transporte público en algunas ciudades, y el costo de la canasta básica se elevó, aún sin estar autorizados los nuevos precios. Las marchas, plantones, bloqueos y pro- testas no se hicieron esperar. Otra vez por las redes sociales surgieron las invitaciones a la población a sumarse al descontento. Y de ahí pasó la protesta social al vandalismo.

Decenas de tiendas comerciales fueron arrasadas por turbas de personas que con el pretexto del enojo y con el clamor de “no al gasolinazo” se llevó de almacenes desde un gansito hasta lavadoras, pantallas de televisión y motocicletas. Prácticamente ningún medio de comunicación dejó de lado esta cobertura, que pasó de la página política a la de nota roja. Los saqueos fueron la nota de primera plana. Del gasolinazo ya fueron pocos los que se ocuparon. Los rumores, dimes y diretes, audios, memes, invitaciones a saquear almacenes, abundaron en redes.

En las calles se respiró el miedo, la angustia, la incertidumbre. Hubo una especie de toque de queda, dictado por estas “informaciones” posteadas en las redes sociales. Y en esas mismas redes se empezó a mencionar que en realidad todo era un plan orquestado “desde arriba”, donde el rumor se convirtió en verdad absoluta. La Secretaría de Seguridad Pública de la CDMX informó días después que esos rumores e informaciones falsas habían emergido de unas 200 cuentas de Twitter, que en minutos se viralizaron y crearon caos.

La estrategia funcionó. Incluso en las redes circuló profusamente un meme que rezaba: “¿Ya vieron como se olvidaron del gasolinazo? Ahora todos hablan del saqueo. Así es como se manipula a las personas en tiempos de descontento”. Hubo algunos testimonios de personas que aseguran fueron tratadas de captar por políticos para crear estos desmanes y meter- se a las tiendas a saquear. LAS NOTAS OPACADAS Mientras todo esto pasaba, el presidente Enrique Peña Nieto anunció cambios en su gabinete. Relevó a Claudia Ruiz Massieu como secretaria de Relaciones Exteriores, y en su lugar nombró a su amigo Luis Videgaray, quien ya tenía tres meses en la banca, operando desde las sombras.

Y el nuevo canciller de inmediato dio la nota: confesó que no sabía nada de diplomacia, pero que llegaba para aprender. Y es que sus cartas credenciales sólo avalaban una cercanía con el equipo del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. De ese tamaño… Pareciera que la intención es apaciguar al sucesor de Barack Obama, que tomará protesta el 20 de enero. Igualmente el mensaje presidencial, don- de explicó el por qué del aumento a los combustibles, no dejó a nadie satisfecho, pero fue opacado por los robos en varias entidades del país, que hasta al amparo de la noche abrieron tiendas para saquearlas. Para gran parte de la población pasó de lado un hecho insoslayable: con su nombramiento, Luis Videgaray se convierte en un presidenciable del PRI, de facto, donde la caballada está muy famélica. Pero insistimos: la nota eran los saqueos de turbas bien organizadas. Y de lado quedó la cobertura de las protestas sociales pacíficas, que también se dieron y se seguirán dando, a pesar de que ya dijo el gobierno federal que no habrá marcha atrás… ▪

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