Por: Diego Salazar.

Mal le pinta el año que inició a los mexicanos, pues el aumento a las gasolinas acarreará un alza generalizada; el descontento es en todos los sectores.

 

Un mexicano que gane salario mínimo, necesitaría su sueldo de 12 días para llenar su tanque de 60 litros

La llegada del nuevo gasolinazo a partir del 1 de enero, fue recibida por la sociedad como un nuevo engaño del gobierno federal. Otro palo al bolsillo. La noticia unificó criterios: la clase social, política, empresarial, sindical y patronal, coincidió en condenar el aumento a los combustibles, toda vez que se desatará una espiral inflacionaria, por más que la Secretaría de Hacienda trate de argumentar lo contrario.

En automático, el nuevo gasolinazo, y los incrementos que vendrán en cascada, pulverizó el aumento al salario mínimo en todo el país. Y es que con los nuevos precios de los combustibles todo se encarecerá. Desde ya se avecinan aumentos en los precios del gas LP, la canasta básica, los fletes –de víveres, frutas, verduras, carne, lácteos, etcétera–, los pasajes del transporte público y una larga lista que pegará en serio a la clase trabajadora mexicana. De nada sirvió el incremento al salario mínimo, pues retrocedió 7 años en un día. De ese tamaño es la gravedad del problema. La pérdida del poder adquisitivo se fue hasta el suelo. Analistas apuntan que sólo para recuperar lo que se perdió con este gasolinazo, debería de incrementarse el salario mínimo un 26 por ciento más, asunto que se antoja di cil. El descontento es tal, que gobernantes como Miguel Ángel Mancera (CDMX, PRD), Graco Ramírez (PRD, Morelos), Aristóteles Sandoval (PRI, Jalisco), Jaime Rodríguez (independiente, Nuevo León), y prácticamente todos los presidenciables y líderes partidistas, expresaron su rechazo a la medida.

José Antonio González Anaya y José Antonio Meade, los orquestadores de la medida

 El gobierno federal, incluso, le hizo vacío a José Antonio Meade, secretario de Hacienda y orquestador de la medida, al igual que al director de Pemex, José Antonio González Anaya. Ambos, discípulos del tecnócrata Francisco Gil Díaz, son considerados los milusos del prianismo, y se hacen bolas en sus explicaciones. El PRI, por su parte, vía su líder Enrique Ochoa Reza, trató de justificar los aumentos, pero su argumento no fue de razones, sino en un tono suplicante, pidió no politizar el asunto. Los reporteros de El Ángel de la Ciudad de México, levantaron una encuesta cara a cara en el zócalo de la CDMX, donde se le preguntó a la gente –capitalinos y turistas nacionales–, su opinión sobre el gasolinazo, y no hubo una sola voz que estuviera de acuerdo. Mientras tanto, millones de mexicanos se amarrarán el cinturón por los aumentos que se vienen, y las más afectadas serán las amas de casa, que deberán hacer milagros para ofrecerles a sus familias una comida decente. Hasta ahorita, la protesta social es muy fuerte, y amenaza con extenderse…

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